Blog

Te cuento que estaba pasando antes de abrir Aceptar-te Libera

Te cuento que estaba pasando antes de abrir Aceptar-te Libera…estaba muerta del susto y llena de inseguridades. Tenía la voz crítica a tope, viendo cada detalle y criticando que cosas no estaba haciendo a la perfección. Ya se podrán imaginar que son un montón. Y esto no solo me pasó en la primera edición, ya voy a sacar la tercera y me sigue pasando. Claro, cada vez con menos miedo y más segura que la anterior, pero aun así el sentimiento es demasiado incomodo. 

 

Les voy a contar justo lo que estaba pasando por mi cabeza semanas antes de sacar la tercera edición (la última que he hecho). Después de cerrar los grupos (de la segunda edición) me sentía muy orgullosa del trabajo que había alcanzado y todo lo que había aprendido con mi equipo hermoso, si alguna está leyendo esto quiero que sepan que aprendí demasiado escuchando cada historia y que las llevo en mi corazón. Este sentimiento se quedó conmigo y sentía que me podía comer el mundo hasta el día que decidí abrir la tercera edición. Wow, que cambio como es que paso de estar muy segura a estar muy insegura en cuestiones de horas o días. Primer error: criticar lo que siento en el momento. Bueno seguí, planeando viendo donde podía mejorar, viendo quienes iban a hacer las invitadas, en fin, todos  los preparativos. (segundo error: no atender lo que sentía en el momento)

 

Hasta una semana después de estar organizando me tocó parar, me sentía demasiado insegura, empecé a cuestionar todo, absolutamente todo los detalles que brindaba “¿será que si estoy ayudando a la gente? ¿ será que si es contenido de valor?” era lo que pensaba y entre mÁs pensaba asÍ, mas sacaba excusas para demostrar que efectivamente no era contenido de valor. Llegó el punto que empecé a comparar lo que yo podía brindar con el contenido y la información que otras personas brindaban. Y claro, se podrán imaginar que me comparaba desde la desventaja, con pensamiento como “ ella lo hace mejor” o “ porque no puedo tener o hacer todo lo que ella tiene y hace” 

 

Estamos todos de acuerdo que estaba haciendo todo lo que no se debe hacer y estaba aplicando absolutamente nada de lo que predico y comparto en Nutrition is Cure. 

No les voy a decir que llego un dÍa y todo cambió y mas nunca me sentí con miedo, pero si llego un momento que tuve que traer conciencia a lo que estaba pasando, cuando hablo de conciencia me refiero a que tuve que “explorar”  mis pensamientos y empezar a sentir el miedo. Me he dado cuenta que cuando mis pensamientos están muy activos, cuando me doy cuenta que estoy en un bucle de pensamientos que no me saca nadie, es porque estoy teniendo muchas emociones y no me quiero conectar, no quiero sentirlas. 

 

Entonces empecé a escribir, “ estoy muerta del susto y me siento muy insegura”. Apenas terminé esa frase empecé a llorar. Empecé a sentir el susto, que venía de los pensamientos de que podía  ser juzgada, de que criticaran mi trabajo, de que no creyeran en mí o peor, de que no sirviera lo que brindaba. Todo esto alimentado por mi voz crítica, que empezaba a crear historias. 

 

¿Que hice?

Te voy a compartir lo que hice pero no para que no sientas el miedo, son herramientas que me sirven a mi para navegar emociones.

  1. Paré por un momento y revisé que estaba pensando, cuáles eran los pensamientos que más tenía.
  2. Revisé cuáles de estos pensamientos podrían alimentar mi miedo. 
  3. Revisé cuales son los hechos de la situación, los hecho es todo lo que puedo ver con mis sentidos, no lo que estoy asumiendo o inventando. En este caso los hecho era que iba a abrir un curso nuevo y que las participante del curso anterior estaban contentas con el grupo
  4. Me pregunté ¿qué estoy asumiendo? todo lo que no puedo ver con mis sentidos, estaba asumiendo que iban a criticar mi trabajo, que no iba a ayudar a nadie, que no iba a ser bueno. 
  5. Cuando pude diferenciar las historias inventadas de los hechos de la situación el miedo disminuyo. 
  6. Sentí el miedo en mi cuerpo: tome conciencia de cómo se sentía mi cuerpo, donde estaba el miedo, como lo sentía, como estaba sentada (postura corporal)
  7. Validar: luego me quedé un rato sintiéndolo en mi cuerpo y haciendo con mis manos como le haría a un niño pequeño que tuviera miedo. 
  8. Mi miedo no se fue del todo, pero su intensidad si disminuyó y pudo ser más manejable. 
  9. Cuando la intensidad bajó un poco, pude ahora si verificar y generar alternativas a los pensamientos que estaba teniendo. 

 

Hay días que lo siento más intenso que otros, pero las emociones son así, van y vienen, son pasajeras, no se quedan contigo. Si te resistes a sentirlas ellas van a crear espacio y probablemente te paralicen. Las emociones muchas veces son alimentadas e intensificadas por los pensamientos que estás teniendo, así que revisalos. Otras, o en conjunto a los pensamientos, están condicionadas por eventos en la niñez o eventos de tu pasado, por eso es importante poder entender tu historia y entenderte, de ahí podrás validarte y ver porque te sientes así.  La mayoría de veces la dificultad no está en la emoción, se encuentra en cómo navegas.

 

Abrí el grupo, ya está lleno ¡y yo estoy demasiado feliz! Por momentos me entra la inseguridad, por momentos me da sustico (ya no es miedo intenso), me siento, lo miro, lo válido y sigo adelante. Sentir te ayuda a seguir y a crecer.