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¿Qué pasa cuando te recuperas de un TCA?

que pasa cuando te recuperas de un TCA

Cuando se habla sobre la recuperación o las recaídas de los Trastornos de la conducta Alimentaria (TCA) automáticamente se asocia con el cuerpo o los cambios que se ven en el cuerpo, en el dejar de comer o empezar a comer. Por lo general, los síntomas del TCA toman el papel principal. Y si, aquí hay un trabajo grande por hacer evidentemente, pero hoy quiero contarte que pasa en otras áreas de la vida cuando te recuperas del TCA.

El proceso de recuperación de un TCA es difícil pero es el mejor regalo que puedes darte. Es de muchos altos y bajos, va desde odiar ir a consulta y odiar a la psicóloga hasta quererla y motivarte a ir. Recuerdo que el primer día que llegue a la consulta con mi psicóloga estaba muerta de ansiedad. Hoy sé que lo que sentía era ansiedad, en ese momento lo describia como “inquieta”. No sabía ni que contarle cuando me senté en ese sofá, la miraba y observaba cada detalle que había en esa habitación. Hoy después de varios años, puedo decir que sentir esa incomodidad de querer pero no querer ir fue mi mejor decisión.

Para la mayoría de las personas que tienen TCA el cuerpo y los cambios que puede tener son aterradores. Yo sabía que mi cuerpo probablemente iba a cambiar y había días en que me entregaba por completo a la situación, me dejaba guiar y confiaba en el proceso como habían otros en que me resistía al cambio. Me moría del miedo que mi cuerpo cambiara, claro, es todo lo que conocía y todo lo que me daba cierto “control”. Hablar de la figura del cuerpo es seguir dando toda la energía al mismo lugar que me lo había quitado y me había minimizado mi vida a comer o no comer y pensar en cómo podía moldearlo. Porque si la vida se reduce a esto.

Una de las preguntas que hacía era ¿Cómo sé que estoy teniendo progreso si no se mi peso? Debo aclarar, para mi hasta ese momento tener progreso con temas respecto al cuerpo era pesar cada vez menos y estar tonificada. La terapia me indicaba que las cosas no iban a ser como lo esperaba (en temas de estar fit), obviamente. La respuesta que mi psicóloga me dio me dejó aún más confundida: tu progreso no está en tu peso, nunca estuvo, no puedes crecer en el ambiente que te enferma. Para mi era casi imposible ver la salud (o lo que consideraba salud) de esa manera. Había interiorizado que entre menos pesaba mejor era y por eso se me hacía tan difícil ver como avanzaba.

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Que difícil era salirme de esto que conocía y que sentía tan mío. Que me describia y me daba una identidad. Mi cuerpo, mi aspecto físico y mi peso.
Constantemente me recordaba que mi progreso no estaba en el peso e identifique otras variables para saber que me estaba mejorando o llegando a tener salud y, pues, vida.

-Era capaz de identificar lo que sentia y expresarlo
– Dejaba de pesarme diariamente
– Podía identificar cuando caia en la trampa de la comparación y salir de ella
– Podía comer más alimentos sin categorizarlos como “buenos” o “malos” y DISFRUTARLOS
– Podía llamar a alguien para hablar de como me sintia
– Salía de mi casa para evitar un atracón de comida
. -No restringía comida
Empezaba a ver más allá de la comida a la hora de reunirme con amigos
– Empiezas a disfrutar la comida sin sentir culpa ( o comes a pesar de sentir culpa)
-Era capaz de empezar a decir “no” si me hacia sentir mas tranquila (esta me sigue costando)
– No faltaba a terapias así no quisiera ir
– Hacía acción contraria al TCA

Empezaba a tener más conciencia de mis comportamientos, me empezaba a priorizar, me empezaba a ver más allá de la alimentación. Es esto lo que pasa con el TCA, te disminuye tu vida a solo calorías y cuerpo delgado. Esto paraliza tu vida, es como si te congelará en el tiempo.

Empezaba a tener más autonomía, madurez emocional, la relación con mis papas se empezó a ordenar. Cuando salía no pasaba horas en el espejo mirandome y criticando cada parte de mi. Cuando quería ir a la playa, solo iba y me entregaba al momento presente, no pasaba todo el tiempo en mi cabeza pensando en que si mi cuerpo se le hacía un gordo o no. Llegaba a un restaurante y podía probar el restaurante, no pedir pollo asado y verduras ni llevarme el tupperware para comer la comida que tenía preparada. Me mostraba más auténtica y menos perfecta, la crítica me costaba pero me atreví a alzar la voz sobre los TCA y realmente estoy orgullosa de eso. Ah! Otro importante: podía sentirme orgullosa de mis logros y no minimizarlos. Es decir, la vida después del TCA definitivamente vale la pena vivirla.

Mi invitación para ti es que puedas ver tu proceso más allá del cuerpo, no te quedes en la foto del antes y el después porque le seguirías dando importancia a tu figura y peso. Todos los antes y después son diferentes, tanto a nivel emocional y mental como a nivel físico. Si estas leyendo esto por que sientes que quieres dejar consulta y viniste hasta aquí para buscar una señal de ayuda, por favor no lo hagas, hay una vida plena que mereces tener.
Si lo estás leyendo porque estás en tu proceso, te invito a que puedas conversar y plantearte qué ganarías con la recuperación, amplía su significado más allá de “ganaría kilos” ( se que probablemente esto es lo que puedes pensar). Te adelanto algo: ganarías vida.

Te comparto un pedacito de mi experiencia para que puedas ver más allá del peso, que sé que es difícil. No los logré todos al mismo tiempo (de hecho trabajo todavía con mi costumbre de complacer siempre y dificultad para decir que no) fue un proceso de dos pasos para adelante y uno para atrás, cada persona tiene su ritmo. ¡Confia en ti!