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Las aplicaciones del celular no saben qué tanta hambre tienes

Aplicaciones del celular

Contar los macros, contar las calorías, contar los gramos de esto y esto otro es una de las maneras más fáciles y rápidas de alejarte de la sabiduría de tu cuerpo. He notado una fama por las aplicaciones que te dicen que comer, cuanto comer y hasta cuando, vendiéndose como la solución perfecta para tus problemas con la comida de no poder parar de comer. Te adelanto, estas aplicaciones empeoran la relación con la comida desde todo punto de vista.
Las aplicaciones en tu celular no saben cuánta hambre tienes ni que tipo de comida te gusta, no saben nada acerca de ti.

Esta regulación externa sobre tus ingesta te ayuda a sentir que tienes tu vida un poco más “bajo control”. Dentro de tanta incertidumbre, emociones y decisiones que tomar, saber qué comer y, sobre todo, cuánto comer te alivia esta sensación. La realidad es totalmente lo contrario. El control que te proporciona es una ilusión. No es verdad que contando tus comidas tus problemas se van a desaparecer.

Estas aplicaciones desestabilizan tu conciencia sobre las sensaciones físicas de tu cuerpo, son disruptoras de la sintonización que tenemos para responder a las necesidades básicas. ¿Qué pasa si tienes hambre y la aplicación dice que ya tuviste todas las calorías del día? ¿Ignoras el hambre? ¿No atiendes algo tan básico como lo es proporcionar energía a tu cuerpo? Esta aplicación no te conoce mas de lo que tu conoces. No sabe que te provoca, si estas lleno o no. Darle la cabrilla de tu vida a una aplicación minimiza tu autonomía e independencia al igual que tu capacidad de disfrutar y vivir.

Entiendo que dejar de usarlas cuando has pasado un buen tiempo aferrado a ella puede sonar retador, puede causar aún más ansiedad y sentirte un poco insegura o perdida. La transición debe hacerse de manera gradual, empezando con cosas que te sientas cómoda de hacer. Por ejemplo, si cuentas todas las comidas, empezar por dejar de contar 1 o 2, como te quede mejor a ti.

Hay algo que se debe tener en cuenta, cuando tienes mucho tiempo de tu vida haciendo dietas, tu cuerpo va a necesitar un momento de transición y adaptación. Pasar de confiar todo en la aplicación a confiar en tu cuerpo es todo un reto pero no imposible. Para esto debes estar atenta a dos cambios:

  1. Como estas pensando
  2. Dejar el deseo de adelgazar a un lado

Empecemos por los pensamientos, el diálogo interno acerca de los alimentos debe estar en sintonía con nuestros deseos a la hora de relacionarnos con nuestro cuerpo y la comida. Recuerda, no puedes sanar si no sabes cómo hablarte y si tienes mentalidad de dieta todavía. Aqui te dejo algunos cambios que puedes empezar a hacer

Mentalidad de dieta Mentalidad en sintonía con tu cuerpo
Me siento culpable cuando como postres Comer postres me proporciona satisfacción y placer, puedo comerlo.
¿Me merezco este postre? ¿Me provoca comer?
La comida es mi enemiga ¿Que tanta hambre tengo?
Tengo que quemar todas la comida “chatarra” que me comí ¿Me gusta lo que estoy comiendo?
Hoy solo como proteína para poder comer el postre en la cena esta noche. ¿Esto me va a satisfacer?
Merezco disfrutar la comida sin sentir culpa
Me porté mal con la comida el fin de semana, el lunes solo como x. Puedo comer así sienta que comí mucho ayer

En este cuadro puedes ver y reconocer cuales son los pensamientos que tienes que te hacen daño y por cuales puedes reemplazarlos. Tener una posición de curiosidad frente al alimento y no te critica es fundamental para mejorar la relación con el y poder conectar con las necesidades básicas de tu cuerpo.

Ahora, es fundamental que mientras hagas la transición dejes de el deseo de adelgazar a un lado. Esto no quiere decir que no puedas pensar que quieres adelgazar, pero si que no actues asi el deseo aparezca. ¿Por qué? Porque no vas a poder conectar de una manera efectiva. Es decir, cuando quieres adelgazar probablemente vas a querer comer menos aun cuando sientes hambre y aquí es fundamental que tu cuerpo pueda confiar en que le vas a dar comida cada vez que sientas hambre.

También es importante informarte que probablemente cuando empieces a acercarte a la comida con curiosidad y cambiar tus pensamientos, la culpa va a disminuir y vas a poder experimentar lo que es comer sin sentir culpa. La realidad es que es una sensación muy placentera y lo vas a querer repetir, sobretodo cuando has pasado la gran mayoría de tu vida comiendo con culpa. Probablemente vas a comer todo lo que te provoca o lo que encuentres, esto no quiere decir que estés teniendo atracones de comida, pero tu cuerpo está experimentando el placer de comer y disfrutar del alimento. En esta transición es fundamental que sueltes el control y te entregues a la experiencia. Esto se va a ir eventualmente, no te vas a quedar asi para toda la vida.

Tu tienes una sabiduría interna, tu cuerpo es capaz de decirte que le provoca y cuanto le provoca comer, no dejes que factores externos controlen tu forma de comer. No tienes que someterlo a restricciones, confía en que él pueda decirte que necesita. Hacer dietas es la manera en que has aprendido a relacionarte con los alimentos durante toda una vida, pero recuerda que no porque sea lo común tiene que ser lo correcto. Tu cuerpo es sabio, vuelve a su intuición.