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Explorando el concepto de belleza

Cuando hablamos de belleza o de una persona bella, creemos verla toda en la apariencia, en su cuerpo, pelo, forma de los ojos, la boca, la cara. Sin querer generalizar, se ha simplificado esta definición subjetiva a estrictamente un cuerpo o peor aún, a partes del cuerpo. Muy pocas son las personas que cumplen con el significado impuesto de belleza y son las pocas que, a ojos externos, gozan de esta cualidad. Como muchos han escuchado “la belleza está en el ojo del observador”, ¿quién es el observador? Cada uno de nosotros y a este observador le han quitado el poder de definir su propia belleza.

El significado de belleza es una cualidad de una persona, animal o cosa capaz de provocar en quien los contempla o los escucha un placer sensorial, intelectual o espiritual. Con esta definición se podría concluir que podemos ser creadores de nuestra propia belleza sin la necesidad de tener factores externos que la definan por nosotros. Podemos ver que puede ser dinámica, puede honrar la etapa de la vida en la que estas, se puede decir que se encuentra en muchos otros lugares aparte de un cuerpo físico. Entonces, ¿por qué simplificar su significado?

Al simplificar a un solo concepto hacemos que la vida, su diversidad y su vueltas se tornen pobres y quedamos expuestos a qué mensajes externos nos hagan daño. Se cree que “Si no conformo al significado de belleza tengo que hacer lo que sea necesario para encajar”. Esto nos lleva a maltratar al cuerpo físico y emocional en todas las dimensiones posibles. A empezar a cambiarlo en nombre de “salud” llevándolo a extremos. A crear crítica constante, disminuir nuestras capacidades, empiezan a salir inseguridades y a disminuir nuestro autoconcepto.

Hasta ahora he podido ver que se está empezando a diversificar lo que se expone en redes sociales. Sin embargo, la gran definición de lo que hemos consumido sobre belleza se queda en un cuerpo sin celulitis, sin gordos, con ciertas medidas preestablecidas, únicamente un tipo de pelo, color, figura etc. Lo que no contemplamos es que ni la persona en la foto se ve como ella porque hay un equipo profesional ajustando cada centímetro de su cuerpo que no constituye con esta definición preestablecida arbitrariamente. No vamos a poder recrear esta imagen perfecta y cuando queramos hacerlo le damos el poder a estas personas que manipulan para lograr “el cuerpo perfecto”. Quiero aclarar, el problema NO ES EL CUERPO que se define, el problema es que es el único cuerpo aceptado. Es decir, aquí la dificultad se encuentra en la sociedad y las industrias, no en el cuerpo.

El poder redefinir el concepto de belleza es una tarea necesaria para poder vivir en plenitud y poder disfrutar de la vida misma ¿a qué me refiero? Cuando en nuestra definición de belleza nos incluimos, podemos darnos más autocuidado en nombre de salud y no en nombre de odio. Podemos crear hábitos, podemos vernos y ver a los demás. O no les suena “ hasta que no llegue a pesar x kilogramos, no voy a ir a la playa o a la fiesta”. Posiblemente esto lleve a aislamiento y distanciamiento con seres queridos, lo cual se ve en deterioro nuestra salud mental, por ejemplo.

Cuando esperamos que las revistas digan las reglas de lo que es bello y lo que no, quedamos perdidos. De Connie Sobczak una vez leí “si confiamos en estas fuentes nuestro espejo, nunca podremos ver nuestro propio reflejo”.Y cuanta verdad, mientras definimos belleza por un constructo impuesto, manipulado a conveniencia por la cultura de dietas, moda y sociedad, quedaremos siempre presos sin poder ver nuestra verdadera esencia y belleza. Y ¿por qué digo a conveniencia? Porque a la industria le conviene que nos sintamos inseguros de nuestra belleza, asi te pueden vender sus productos que prometen “arreglarte” para que tú quepas dentro del “ideal”. Es decir, cuántas industrias se benefician de nuestra inseguridad, cuántas están enriqueciéndose porque no nos gusta nuestro cuerpo.

Redefinir nuestra propia belleza requiere de traer consciencia cada vez que nos veamos expuestos a estos mensajes de la industria que refuerza nuestra voz crítica. Creando una barrera de amor y redireccionando que la belleza es mucho más que lo que nos dicen las industrias. El observador de la belleza eres tú y tú puedes contemplarte, tú puedes ser tu propio observador, tú tienes el poder de admirar tu belleza siempre, y cuando seas capaz de esto, podrás expandir su definición.

Hay belleza en la conversación entre una abuela y su nieta, en la sabiduría de las arrugas de su rostro. Desde lo natural de una respiración hasta la capacidad de dar amor. Hay belleza en lo dinámico de la vida, en la fuerza con la que te adaptas al cambio, en la capacidad de escuchar y entender. Hay belleza en la risa, pero no en la risa de una foto cuando tu cuerpo está estático, sino en lo natural y espontánea que te ves cuando tu cuerpo se mueve al reírse. Hay belleza cuando hablas desde tu compasión o cuando eres capaz de ver tu considerada “imperfección” como tu virtud.

Para ser sincera, se requiere de práctica, posiblemente tu voz crítica va a salir aun asi cuando quieras con todo tu corazón poder ver belleza en ti. Lo importante es que puedas ver que hay posibilidades en la definición de belleza y que no solo hay una. Y ahora quiero escucharte a ti ¿cuál es tu belleza auténtica?

Explorando el concepto de belleza

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Cuando hablamos de belleza o de una persona bella, creemos verla toda en la apariencia. Sin querer generalizar, se ha simplificado esta definición subjetiva a estrictamente un cuerpo o peor aún, a partes del cuerpo. La verdad, Muy pocas son las personas que cumplen con el significado impuesto de belleza Como muchos han escuchado “la belleza está en el ojo del observador”, ¿quién es el observador? Cada uno de nosotros y a este observador le han quitado el poder de definir su propia belleza.
Hasta ahora he podido ver que se está empezando a diversificar lo que se expone en redes sociales. Sin embargo, la gran definición de lo que hemos consumido sobre belleza se queda en un cuerpo con ciertas medidas preestablecidas. Lo que no contemplamos es que ni la persona en la foto se ve como ella porque hay un equipo profesional ajustando cada centímetro de su cuerpo que no constituye con esta definición preestablecida arbitrariamente y a conveniencia. Y ¿por qué digo a conveniencia? Porque a la industria le conviene que nos sintamos inseguros de nuestra belleza, asi te pueden vender sus productos que prometen “arreglarte” para que tú quepas dentro del “ideal” y así ellos se enriquecen.
Quiero aclarar, el problema NO ES EL CUERPO que se define, el problema es que es el único cuerpo aceptado.
El observador de la belleza eres tú y tú puedes contemplarte dentro de esta definición, tú tienes el poder de admirar tu belleza siempre, y cuando seas capaz de esto, podrás expandir su definición.

Redefinir nuestra propia belleza requiere de traer consciencia cada vez que nos veamos expuestos a estos mensajes de la industria que refuerza nuestra voz crítica. Creando una barrera de amor y redireccionando que la belleza es mucho más que lo que nos dicen las industrias. El observador de la belleza eres tú y tú puedes contemplarte dentro de esta definición, tú tienes el poder de admirar tu belleza siempre, y cuando seas capaz de esto, podrás expandir su definición.