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Amor propio…¿por dónde empiezo?

amor propio

El amor propio es una práctica diaria, que empieza por ti, no después que alguien cambie o haga algo, no después de conseguir el cuerpo “perfecto” y tampoco después de tener algo material. Precisamente esta postergación es lo que te está alejando de tenerlo.
Cuando hablamos de amor propio se ve como una tarea difícil y puedo entender que sea asi, pocas son las personas que les enseñan a tener amor propio, además vivimos pensando en el bien ajeno por encima del propio. No me lo tomen a mal, querer el bien para los demás es una virtud y una necesidad para el bien de la sociedad, pero genera dificultades a nivel personal cuando constantemente pones las necesidades de otros por encima de las tuyas.

Aunque la realidad es que todos somos seres de amor, todos tenemos la capacidad de dar y recibir amor, a muchos se les dificulta por experiencias en la infancia o traumas que condicionan su capacidad de tenerlo. Por eso es importante poder revisar qué te ha sucedido, para que hoy se te dificulte tanto sentir amor por ti.

El amor propio puede obtener varias formas, todo va a depender de la persona y de las necesidades que se presentan en el momento. En esta ocasión te hablaré de qué puedes hacer desde el área de la salud mental y emocional.

Te comparto algunos pasos :

  1. Traer a conciencia: este es el primer paso para empezar en cualquier proceso o cambio. Saber como te estas tratando, observar qué acciones estás haciendo que te producen incomodidad, rabia, o emociones desagradables. Traer a conciencia significa que te vas a observar a nivel de pensamientos, acciones, hábitos saludables y salud mental. ¿En cuáles de estas áreas estas teniendo dificultad?
  2. Tomarse el tiempo de conocerse: así como te tomas el tiempo de conocer a una amiga nueva, una pareja, hasta un colega del trabajo, así debes tomartelo para ti. Vamos por la vida creyendo que nos conocemos a la perfección pero no nos hemos dado cuenta que gran parte de este conocimiento está condicionado por lo que debes hacer, como te debes vestir o como debes ser que se impone a medida que vamos creciendo. Por eso es tan importante saber que te gusta, que disfrutas, que no, qué comida te provoca, que trabajo es el que te gusta, que programa y hasta qué tipo de información quieres consumir en redes sociales. No podemos querer a alguien sin conocerlo.
  3. Observar tus pensamientos: no es coincidencia que en el punto anterior lo escriba de primero. Asi como tienes conversaciones con las personas a quien tu quieres cuando algo no te gusta ( o si no lo haces, esto se debería hacer), así tienes que hacer contigo. ¿A qué me refiero? Poder verlos y poder cambiarlos para unos más neutros se puede decir que es el equivalente a tener una conversación con una persona que te ha faltado el respeto y le pides que te respete. La relación contigo y tu cuerpo es para toda la vida, tus pensamientos serán una parte fundamental de esta relación, entonces poder observar y cambiar los que no están sirviendo es importante.
  4. Revisa tus creencias: tus pensamientos están condicionados por las creencias que tienes. Desde que estas pequeño, tus padres, familiares y amigos han fomentado ciertas creencias, que se aprenden y muchas de ellas se tornan verdades absolutas. Lo cierto es que estas verdades absolutas no son tan absolutas y tú tienes el derecho de poder revisarlas, cuestionarlas y si es necesario cambiarlas si ya no te están sirviendo. Hay muchas de estas creencias que no son tuyas, que son de tus padres por ejemplo, y cuando llegamos a la edad adulta es necesario poder cuestionarlas.
  5. Poner límites: saber poner límites es necesario y SALUDABLE. Los límites establecen tus necesidades, establecen las “reglas” de poder convivir contigo, no es una pared de defensa. Es decir, qué necesitas para que la relación con la otra persona sea plena y te sientas cómoda o cómodo. Saber decir que no cuando no quieres hacer algo, saber establecer que quieres y qué necesitas de la manera adecuada.
    • Los límites no son únicamente con las demás personas, también es necesario, por el momento que estamos viviendo, saberlos poner con las exigencias de la sociedad. Saber cuando los “deberías”, establecidos de forma arbitraria, no nos sirven, no disfrutamos y no van con nuestros valores. Algunos ejemplos son: debes tener cierto cuerpo, debes hacer ejercicio todos los días sin excusas, debes comer de cierta manera, para ser exitoso debes hacer …. Etc.

Estos son algunos pasos para poder empezar este camino y recuerda que no todos necesitamos lo mismo, tus necesidades son únicas.

La intención de este blogpost es informar a sus lectores, no reemplaza terapia psicológica o asistencia psiquiátrica.