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Algunas razones que influyen a que no puedas poner límites

Si estas aquí leyendo este blog post es porque seguramente se te dificulta poner límites sanos y te encuentras en situaciones que no quieres hacer. ¿Eres de las personas que constantemente estás complaciendo a los demás y poniendo tus necesidades por debajo de la de los otros? Bueno quiero comentarte que no eres el único o la única y te voy a explicar por qué puede suceder esto. 

Conocer porque te comportas de esta manera es el primer paso para poder cambiarlo. Reconocer el origen y aceptarlo te permite abrir un abanico de posibilidades para crear cambio y no quedarte en situaciones que te generen estrés o ansiedad porque no sabes decir “mejor no quiero ir” o “prefiero que hablemos de otro tema que este me pone nervioso”. 

Cuando somos pequeños, nuestros padres o figuras de apego (puede ser un tío, tía, abuelos entre otros) nos enseñan por medio de los límites que es lo correcto o incorrecto. Esto ayuda a que se aprendan a respetar y respetar al otro, el autocontrol, generan seguridad, ayudan a crear valores ya que se puede saber que está bien y que está mal. En fin, son esenciales para el desarrollo. Luego en la adolescencia, los límites juegan un papel fundamental para el proceso de maduración personal ya que estos proporcionan un margen claro en donde moverse, regularse y desarrollarse. Aunque es un proceso constante, entre más temprano el niño aprenda a relacionarse con los límites, probablemente será más fácil, a lo largo de la vida, ponerlos en práctica. 

Hay que tener algo en cuenta, lo cierto es que a nadie le gusta que le digan que no, pero las relaciones duraderas, auténticas y sanas requieren de la capacidad de las dos personas de poder expresar sus necesidades. Un “no” significa no, pero también puede usarse como “en este momento no” y no quiere decir que más adelante no cuando te sientas bien o preparado lo puedes hacer. 

Lo cierto es que por circunstancias de la vida no siempre se tiene el ambiente idóneo para que estos límites se dan de manera clara y consistente. Puede ocurrir que padres no saben ponerlos o se les dificulta lo cual tu nunca tuviste el modelo a quien seguir para hacerlo. Esto no lleva a la primera razón:

  1. No tuviste una persona que te enseñara a hacerlo: se aprende por medio del modelaje para interiorizar actitudes, creencias y comportamiento. Si nadie te enseño a hacerlo probablemente hoy no sepas cómo ponerlos y se te dificulte recibirlos. 
  2. Miedo a no ser querido o  a ser rechazado: cuando no tenemos la seguridad que vamos a seguir recibiendo amor después de poner límites, quedan dos opciones. La primera es poner el límite y arriesgar que la relación no continúe. La segunda, es no fijarlos y quedar atrapados en la necesidad del otro (lo cual es bien incomodo). De niños la mayoría preferirá la segunda. ¿esto por qué sucede?  Probablemente en la niñez cuando el niño expresaba pensamientos diferentes al de los padres o cuando se equivocaba, el padre o la madre se retraían, se aislaban ya sea con llanto, voz quebrada o gritos, o largos silencios por ningún motivo. El mensaje que se recibe como niño es algo parecido a “mis padres dependen de cómo yo me porte y el cariño que recibo de ellos también dependerá si yo me porto bien o mal”. Crecerán relacionándose de esta manera con el grupo de amigos o en relaciones amorosas. 
  3. Recibieron límites contradictorios: cuando niños era posible que no tuvieran claro cuales eran las normas y reglas de la casa. Lo que sucede es que no saben qué esperar de cuándo hacerse responsable y cuando no.  
  4. Trauma: cuando se experimenta traumas las persona siente que el mundo no es seguro, experimenta este evento como una experiencia intensamente dolorosa. No tienen la certeza de estar protegidos, por lo que harán todo lo posible para sentir algo de seguridad. 
  5. Miedo a quedarse solo: se cree que cediendo a las necesidades de los otros se ganara su amor y compañía y así podrán evitar quedarse solos
  6. También se puede dificultar poner límites porque sentimos culpa o porque se siente mal por expresar un “no” y luego compensa haciendo más de lo pedido para evitar sentir culpa.
  7. Retribución: muchas personas crecen con muchos privilegios, diferentes a los de los padres. Crecen con el mensaje de “ yo nunca tuve esto y mira todo lo que tienes”, estas personas van retribuir todo lo que han recibido. 

Estas son solo algunas razones por las cuales hoy se te dificulta ¿puedes reconocer algunas?  Recuerda que los límites sanos promueven relaciones sanas. Nunca es tarde para empezar a practicar, para establecer tus necesidades. Tu eres el único o la única que puede hacer respetar tus límites. Si quieres tener una guía de como hacerlo, te invito a leer aquí (¿Cómo lograr poner límites?)