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6 Lecciones que he aprendido de yoga

Empecé a practicar yoga después de una llamada de una nueva amiga (de ese momento). Con un poco de escepticismo con respecto a la práctica, me cambié y estaba lista temprano para ir a mi primera clase. Recuerdo pensar “cómo estos movimientos pueden ayudar tanto” o “esto no es para mi” y la última justo antes de empezar fue “ mi personalidad no es para esto”. Ya llevo 8 meses aproximadamente practicando yoga y les puedo decir que es una de los tantos “que es lo peor que puede pasar si lo hago” qué he tenido en mi vida que han mejorado mi calidad de vida.

Entre más me intereso por practicar, me doy cuenta del MUNDO completamente nuevo y ajeno a mi que es el yoga. No soy la mas experta en el tema, me considero una aprendiz de por vida y les soy sincera, siento que entre más leo y practico menos sé sobre esto. Sin embargo, considero que después de 8 meses practicando casi a diario, puedo darte varias lecciones que he experimentado, visto y aprendido sobre el yoga. Aquí están:

1.Conectar con las necesidades del cuerpo

He tomado la costumbre de preguntarme ¿qué necesito hoy? antes de empezar la práctica. Esto me ayuda a conectar desde cómo se quiere mover el cuerpo, hasta qué quiero alcanzar a hacer. Y no solo a nivel físico, me ayuda a llevar a conciencia mi estado mental, cómo me encuentro a nivel de pensamientos. Qué necesita mi cuerpo en la manera de cómo amanecí hablándole (casi siempre hago la práctica en la mañana). Por fuera del mat lo he podido implementar en cómo me siento cuando empiezo un proyecto nuevo, cuando estoy por fuera de mi zona de comfort y hasta si quiero salirme de ella. Me ha ayudado a priorizar mis necesidades.

2. He podido observar a mi ego dentro y fuera del mat

En qué momentos el ego se siente más incómodo y empieza a juzgar mi forma de moverme. Lo he notado en el mat, cuando no soy capaz de llegar a una postura o cuando creía que lo podía hacer y mi cuerpo no tenía la energía para llegar a ella. Se empieza a activar, se pone incómodo y lo he logrado notar no solo en la práctica, pues me ha dado el escenario para poderlo ver en otras áreas de mi vida. Cuando se activa porque un resultado en mi trabajo no es el esperado, cuando se incomoda si hay una situación donde se siente inferior, entre otros. El mat me ha dado el momento de de prueba error que lo puedo extrapolar a otras áreas de mi vida. Me ayuda a no identificarme con su discurso pero a observar. Esto es bastante difícil para ser sincera, pero si logro jugar de observadora en muchos momentos y no entro en su discurso que muchas veces no me da nada bueno.

3. A conectar con mi energía
No todos los días me despierto con la misma energía, me he dado cuenta que depende mucho del momento del ciclo del mes en que me encuentro. He podido adaptar, junto a mi profesora, la manera en que mi cuerpo necesita moverse. Hay días donde me quiero sentir fuerte, como hay otros donde necesito aliviar un cólico menstrual. He aprendido a llevar el ritmo que mi cuerpo necesita, sin exigirle, sin llevarlo al límite cuando no es necesario. El yoga me ha ayudado a ser más compasiva y a aceptar las fluctuaciones de mi cuerpo. Lo cual también lo puedo llevar a mi vida cotidiana, no siempre me encuentro con el mismo nivel de energía para trabajar, para conectarme en las redes, para dar mi mejor energía al mundo. Antes me costaba aceptarlo, ahora entiendo, que al igual que mi cuerpo, yo también paso por niveles de energía diferentes que me permiten estar más abierta o más cerrada al mundo exterior.

4. Me ha ayudado cuando tengo ansiedad
Esta es una de las más útiles para mi. He encontrado prácticas que por medio del movimiento y la respiración, me han ayudado a bajarle la intensidad a la ansiedad. He podido ver el poder inmenso que tiene la respiración pausada y profunda. A mi me gusta entender la ansiedad por intensidad, del 1 al 10, siendo 1 poco ansiosa y 10 demasiado. Cuando me encuentro en un nivel de 6 o 7 entro al mat, me conecto y puedo bajarle la intensidad a 3 o 4. Aquí encuentro un poco de alivio, ya que para mi es un poco más fácil de transitar. He encontrado un sentido de control cuando la ansiedad llega y quiere descontrolar todo a mi alrededor.

5. Entiendo que un progreso lento es igual progreso
Celebro cada postura, movimiento, cada respiración que soy capaz de hacer de la manera correcta. He visto mi cuerpo progresando de una manera que yo nunca pensé que podría llegar. He sentido una confianza en mi cuerpo para que me diga estoy cómodo con esta postura de esta manera, empiezo a confiar en sus capacidades de flexibilidad y conexión conmigo. Me asombro cuando, con el pasar de las semanas, logro llegar a la postura buscada. Muchas veces es lento, pero simplemente celebro lo que es capaz de hacer en el día. Es decir, celebro como llego al mat y como me voy, trato de mantenerme en la práctica presente. Esto lo he podido llevar a otra áreas de mi vida sobretodo cuando hay días que lo mejor que puedo hacer es bañarme y quedarme acostada leyendo un libro o simplemente viendo TV. Celebro los pequeños logros que antes los consideraba “flojos”, lo mejor que podemos hacer va a cambiar dependiendo del día. No todos los días tenemos nuestra mejor versión pero todas nuestras versiones hacen parte de quienes somos. Entiendo que hay fluctuaciones en la vida, no somos máquinas.

6. Volver a empezar nunca es desde 0
Al principio se me facilitó hacer Sirsasana (parada de cabeza), un día intentándolo casi me caigo y me dio miedo volver a hacerlo. Me tocó volver “para atrás” y hacerlo con la pared, a mi modo de ver es mucho más lento. Hoy todavía no lo logro sin la pared pero no me quedo pensando que antes sí podía. Acepto el momento, acepto que es mejor dar un paso para atrás, acomodarnos y volver a empezar para poder llegar más lejos. Empecé a practicar con más conciencia, poniendo mi atención en la forma de ajustar las manos, dónde va la cabeza, como subir, entre otros. Atrasé un poco mi objetivo, pero no me rindo, es tomar perspectiva para seguir. Lo he podido ver en mi vida cotidiana, cuando por situaciones fuera de mi control o por querer correr antes de caminar me ha tocado parar, revisar, acomodarme y empezar. Lo cual no se empieza de 0 nunca, las experiencias previas hacen que tu nuevo empezar sea diferente. Estoy segura de eso porque en mi práctica lo he podido evidenciar, lo que me da la seguridad de hacerlo en mi vida laboral también o en cualquier otro objetivo que tenga. Hay veces que es mejor revisarnos antes de seguir para poder seguir mucho más seguros. No significa que dejas tus objetivos, significa que priorizas tu bienestar, que aprendes de errores y ganas experiencia.

7. He practicado una mente curiosa en vez de una mente crítica
Esta he sido un gran logro, un gran descubrimiento y enseñanza. Suelo ser muy crítica conmigo, tengo una personalidad perfeccionista (y no soy de las que digo que es mi mayor defecto, soy de las que no la idealizo) y me cuesta verme con compasión muchas veces. Durante estos 8 meses he notado una gran diferencia cuando llego al mat con mente curiosa vs. mente crítica. Cuando llego con la mente curiosa, puedo fluir con más facilidad, puedo interesarme de una manera genuina por mi estado corporal, mi nivel de energía y mis posturas. Cuando llego con la mente crítica, me quedo en un bucle de pensamientos negativos que no me deja avanzar. Me quedo en el problema y no me deja ver otras alternativas ni variaciones de posturas.
Esto lo he podido emplear en mi día a día también. Cuando soy curiosa con lo que me pasa, por ejemplo, cuando me siento triste puedo transitar la tristeza de una mejor manera. Cuando llego a criticar mi tristeza se me forma una emoción mucho más grande, como por ejemplo la rabia, y me quedo estancada en estas dos emociones sin encontrar salida. Este cambio de ver la vida me ha ayudado a generar mucha más autocompasión y a ayudarme en días difíciles. La crítica trae más crítica, más rechazo y menos compasión.

Aunque el yoga me ha abierto el campo para experimentarlo de manera práctica, mis días en terapia han hecho que pueda observar y extrapolarlo a mi vida. Es mi combinación perfecta, lo que me ha servido y sobretodo lo que me ha ayudado a sobrellevar el 2020.

Si nunca has practicado yoga te animo a que lo hagas, obtén una mente curiosa y ¿qué es lo peor que puede pasar?